Del 16 al 28 de marzo de 2026 se llevó a cabo el Curso de formación para los Coordinadores de Comunicación Social, el cual inició en Roma, en la Casa Generalicia del Instituto FMA, y continuó en el Piamonte recorriendo los lugares carismáticos.
Roma (Italia). Del 16 al 28 de marzo de 2026, 41 Coordinadores de Comunicación Social —Hijas de María Auxiliadora y laicos provenientes de todas las Inspectorías del mundo— se reunieron en Roma, en la Casa Generalicia, para el Encuentro de formación organizado y animado por la Consejera general, sor Ausilia De Siena, junto con las colaboradoras del Ámbito para la Comunicación del Instituto FMA.
“Identidad que comunica, red que une” es el tema que acompañó las jornadas, elegido en base a las exigencias formativas expresadas por los participantes y en línea con las orientaciones del Capítulo General XXIV —“privilegiamos la formación para habitar los ambientes digitales de modo consciente y responsable, para conocer las dinámicas de la cultura de la información y hacer madurar una mentalidad crítica y creativa”— con el objetivo de fortalecer competencias comunicativas, pastorales y carismáticas para ejercer, en red, un liderazgo comunicativo salesiano coherente con la misión educativa y con la identidad carismática.
Desde el principio fue evidente que no se trataba solo de un curso “técnico”. La propuesta era, ante todo, una invitación a recentrar la comunicación en su dimensión más profunda: la relación. Al acoger al grupo, sor Ausilia subrayó la importancia de cultivar una verdadera cultura de la comunicación compartida, capaz de superar lógicas de aislamiento y de hacer resplandecer los dones, las experiencias y los recorridos de cada contexto. Trabajar en red, por lo tanto, no se presenta como una estrategia funcional, sino como una elección consciente, una mentalidad que cultivar y mantener: “Una red permite compartir experiencias, sostenerse recíprocamente, hacer circular ideas y buenas prácticas, pero también afrontar juntos las dificultades. En el fondo, en nuestro Instituto ya somos una red: el paso posterior es hacerla cada vez más consciente, visible e incisiva en nuestra sociedad y en la Iglesia”.

